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PR.AS-112 RUTA DEL VALLE DE CIBEA 1-7-2008

INTRODUCCIÓN
Ruta circular señalizada como PR, que pertenece al concejo de Cangas del Narcea (Asturias) y al Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Una excursión bastante aérea que aconsejaría evitar realizar en los días de más calor. En la carretera que va de Cangas del Narcea a Leitariegos y a la altura de la población de Vallado, encontramos una antígua posada de arrieros "Chabola de Vallado" que actualmente es un restaurante. Frente a este y en la carretera que va a Vallado encontraremos el panel de início. La ruta va por una larga pista hasta Siero, baja a Regla de Cibea, para volver a subir hasta Vallado, pasando primero por la Braña de Llíndeouvella. Caminamos por pistas de tierra, caminos, sendas y algun tramo de carretera. Encontraremos una fuente en el camino además de las que hay en las poblaciones.




DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

Junto a la carretera del puerto y en el desvío a Vallado vemos el panel de inicio.



Comenzamos subiendo por la carretera para que en unos 300mts nos desviemos a la izquierda por una pista de tierra. A la derecha iríamos a Vallado. Poco a poco toma altura dejandonos ver la imponente mole del Cueto de Arbás a nuestra espalda y de frente una amplia panorámica hacia el valle del Naviego.



En poco tiempo pasamos de un valle a otro. La pista gira bruscamente a la derecha y situandonos por encima de la población de Vallado disfrutamos de otras explendidas vistas, esta vez del valle del Cibea que recorreremos primero por arriba para mas tarde bajar.



Esta pista nos llevará en unos 6km hasta Siero, pequeña y encantadora poblacion colgada en una alomada ladera. Algunas casas de arquitectura tradicional con hórreos muy antiguos conjugan perfectamente con el paisaje. Aquí podremos coger agua en la fuente.



Volviendo atrás unos 300mts nos desviamos a la izquierda por un camino estrecho (hay panel de indicación del PR). Este nos llevará en bajada hasta la aldea de la Regla de Cibea.



Una vez en la aldea y pasado el primer tramo de calle, cuando ésta se abre y gira a la izquierda, nosotros nos desviamos a la derecha y en subida, para que en 700mts lleguemos a salir a la carretera que va de Vallado a Sonande.



En la carretera seguimos de bajada por la izquierda para volver a dejarla a unos 700mts, justo en una curva cerrada y poco antes de llegar a Sonande (hay panel del PR). Subimos primero por un camino estrecho con bastante pendiente, para suavizarse mas tarde.
En algo más de 1,5km llegamos a la Braña Llíndeouvella, pasando antes un par de pequeños barrancos y una fuente. Aquí giramos bruscamente a la derecha para subir por senda y entre un manto de helechos para llegar a nuestro destino. En este último tramo hay que estar atentos porque hay algunas marcas del PR que no están, o pueden que esten tapadas por la vegetación, el caso es que no las vimos.








DATOS DE LA RUTA
Ruta circular
Tiempo: 4h
Distancia:13,5km
Dificultad: Media


DATOS, MAPAS, GRÁFICOS Y TRACK





ANECDOTAS Y MOMENTOS DEL DÍA
Comenzamos a caminar con un día soleado, quizas demasiado sobre todo al comprobar el largo tramo de pista con ausencia de sombra que debiamos patear hasta Siero. A pesar de esto el recorrido se hizo cómodo ya que exceptuando el primer tramo de subida, lo demás hasta Siero fué practicamente llano y como caminamos a bastante altura, era una delicia ver el valle del río Cibea con el verde casi perpetuo y el amarillo fugaz de las retamas en flor, moteado de pequeños pueblos y aldeas.
En Siero pudimos comprobar una vez más la amabilidad, hospitalidad y la predisposición a conversar de estas personas. Con un descanso junto a la fuente nos dejamos llevar por la grata sensación que nos produjo unos momentos de conversación con una buena mujer que con cubo en mano y a rebosar de productos de su pequeño huerto nos relataba algunos aspectos de la vida allí.
Salimos de la tranquila aldea para bajar al valle y entrar también en la aldea de La Regla de Cibea. En esta parte pudimos cobijarnos bajo las sombras de los arboles, encontrando sendas bastante frescas, cosa que agradecimos. Al llegar a la Braña Llíndeouvella encontramos una placa del PR que estaba rota. Nos dirigia hacia la derecha en subida por un mar de helechos y sin ver ninguna marca más tomamos el camino de "nuestra perdición", la senda que aparentemente llevaba buena dirección luego resultó que se perdía entre la impenetrable masa de helechos. Así que después de habernos desviado un buen tramo decidimos seguir a la aventura ya que aparentemente teníamos el pueblo de Vallado a tiro de piedra. Un bajar por una inclinada ladera de helechos y un subir por otra con más de lo mismo hizo temblar nuestras fuerzas.
Aunque era muy tarde ya cerca de las 16:00h, quisimos probar suerte en la antigua posada y ahora restaurante " Chabola de Vallado" junto al punto de inicio, haber si se apiadaban de nosotros y nos servían algo de comer. La mujer, aunque cerrada ya la cocina, debió vernos muy necesitados y nos ofreció sin ninguna pega lo que tenía. Después de la contundente comida, una variada degustación de los muchísimos licores y orujos artesanales que allí tienen, hizo ver las cosas desde otro prisma.




TODAS LAS FOTOS


COMO LLEGAR




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3 comentarios:

fer dijo...

Qué envidia me dan estas rutas... Espero algún día poder visitar estas tierras...

Saludos desde Alicante :)

ALEX dijo...

Es una tierra muy agradecida donde encuentras la paz necesaria para desconectar de la rutina diaria. Un saludo

Anónimo dijo...

¿la madre que parió a quien marcó la ruta en su tramo final!, todavía tengo las piernas llenas de arañazos de las zarzas que se escondían bajo los helechos, sin contar la "panchá" de calor que nos dimos y las dos lomas empinadas que subimos al final. Se te olvida comentar el "amigo" que nos hicimos, un gran perro labrador que nos siguió a la vuelta y acabó durmiendo en la puerta del mesón donde comimos, lo curioso es que al día siguiente todavía estaba en la puerta, como si nos esperara para volver a su casa. A Fer le digo que si algún día recorre las rutas de esta zona verá como las fotos no muestran ni la mitad de belleza que poseen.